LA ESCUELA QUE UNE LOS TALENTOS ARTÍSTICOS DE COLOMBIANOS Y NACIONALES VENEZOLANOS EN RIOHACHA.

Esta es la historia de Juan Parra y su casa de talentos en Riohacha (La Guajira). Conoce cómo a través del arte y la disciplina (el cambio de hábitos), esta iniciativa está aportando a las vidas de muchos colombianos y nacionales venezolanos.

El arte siempre ha estado presente en la vida de Juan José Parra Ríos. Este licenciado en Comunicación Social -nacido en Maracaibo, Venezuela- llegó a Colombia hace más de siete años y cuando conoció La Guajira, decidió quedarse como profesor de ética y valores. Más adelante, al ver que había bastante talento entre la población de Riohacha, decidió abrir su escuela, y desde allí mejorar la autoestima de sus estudiantes y así ayudar a construir un mundo más inclusivo.

El proyecto nace de la unión de cuatro hombres comprometidos con el arte, que querían crear una escuela de formación liderada por colombianos y nacionales venezolanos.

La institución prepara jóvenes de diferentes edades para que potencien sus habilidades y talentos artísticos: “queremos crear valores, formar niños educados con respeto y conciencia, enseñarles la importancia de la tolerancia lejos de la violencia, la prostitución y la drogadicción”, afirma Juan Parra.

Las niñas, niños y adolescentes que llegan a la escuela tienen la posibilidad de formarse en artes escénicas, aprender sobre música, pintura, danza, expresión corporal y pasarela. En palabras de Yilmar Javier Jaramillo, instructor de la escuela, “Juan Parra ha llegado a las comunidades de Riohacha para ayudar e identificar talentos que no estaban siendo cultivados, él los trae al grupo de estudiantes y logra un cambio en sus hábitos, los vincula al equipo, para que se puedan formar con valores y un propósito social”.

El centro educativo que inició hace dos años con cuatro alumnos, hoy tiene más de cincuenta y es reconocido por la variedad de sus talleres entre la comunidad de acogida de Riohacha.

“A mí lo que me gusta de la escuela Juan Parra es que les abre sus puertas a muchas chicas, sin importar su nacionalidad, raza o color de piel, acá nos enseñan a valorarnos y a sentirnos únicas”, afirma Angelina Barrer, nacional venezolana que conforma el grupo de estudiantes. Ella está muy agradecida con todas sus amigas colombianas: “aquí me han acogido como una familia, y me han abierto las puertas, yo me siento bienvenida y ellas estarán siempre en mi corazón”.

Aunque no fue fácil llevar a cabo este proyecto, con la ayuda de su equipo y con trabajo y compromiso, Juan Parra ha logrado materializar su sueño: “siento que Riohacha es mi casa, tengo muchas personas que me apoyan y se alegran con mis éxitos. Aunque me han ofrecido trabajo fuera, no quiero dejar La Guajira”.

En esta escuela dedicada al arte hay un intercambio permanente de saberes y conocimientos entre nacionales venezolanos y colombianos. Esto les ha permitido crecer como institución y ser más productivos y creativos con sus alumnos.

La iniciativa ha traído beneficios para la comunidad de Riohacha, y ha abierto un camino de oportunidades a jóvenes talentosos. Gracias a la integración, se ha vencido la discriminación, el rechazo y la xenofobia, favoreciendo la sana convivencia a través de expresiones artísticas y culturales.

Esta historia, así como muchas otras que encontrarás en esta página, hacen parte de Juntos Más Grandes, la campaña de prevención de xenofobia de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), con el apoyo de la Oficina de Población, Refugiados y Migración (PRM) del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

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