VERÓNICA LUCENA, UNA MUJER QUE MOTIVA Y MUESTRA LA CARA POSITIVA DE LA MIGRACIÓN.

Llegó a Colombia hace tres años, y al preguntarle sobre cómo ha sido su experiencia responde entusiasmada: “vivir en este país ha sido un experiencia maravillosa y única, me he integrado con otra cultura, he conocido personas maravillosas. Colombia me ha acogido, estoy muy agradecida con este país y con los colombianos”.

Verónica nació en Caracas, Venezuela y es especialista en derecho administrativo, laboral, y planeación. Sin embargo, a su llegada tuvo dificultades para ejercer su carrera profesional, por lo que decidió reinventarse y volver a comenzar.  Empezó a tomar cursos, talleres de arte, y así se fue formando como artesana y adquiriendo habilidades en diferentes técnicas artísticas.

Posteriormente, decidió montar su propio emprendimiento, y así nació Guayacán; una tienda virtual de artesanías donde se comercializan piezas elaboradas mediante la fusión de diferentes técnicas como el arte ruso, el repujado sobre metal, la pintura en madera, el decape[1], y el decoupague[2].

“He creado productos propios, con diseños únicos, a eso me dedico ahora, soy artesana. Aunque sigo siendo abogada y aplico a diario los conocimientos que ya tenía, pero ahora me dedico a enseñar este arte”, afirma Verónica.

“Cuando comencé con mi emprendimiento, me di cuenta que muchas personas al igual que yo -migrantes o no- quizás estaban pasando por mí mismo proceso de reinvención, buscando qué hacer, sin poder ejercer su profesión en Colombia. Por esa razón decidí aportar positivamente a la comunidad que me ha acogido y comencé a dictar clases.  Mi propósito es compartir mis conocimientos y entregar a los alumnos herramientas que les permitan acercarse al arte y crear sus propios emprendimientos”.

En palabras de Diana Rocha, estudiante de Verónica, “conocerla y ser su alumna me ha permitido aprender diferentes técnicas de arte. Yo vi el trabajo de Vero en redes sociales y me encantó cómo enseñaba en sus videos”. Diana es alumna de artes rústicas hace más de seis meses: “gracias a las clases me he afianzado como manualista; Verónica nos comparte a diario sus conocimientos y nos inspira para ser mejores y crear nuestros propios proyectos. Ella es una mujer con un corazón grande y ahora es mi amiga”.

Verónica ha logrado entrar a muchos hogares colombianos con su arte, y cada una de sus piezas, -hechas con amor- son parte del aporte a este país que la acogió cuando más lo necesitaba.

Yo estoy en un país que no es el mío. Soy nacional venezolana, pero en Colombia me siento bien, he sido acogida y le debo mucho a Colombia, por eso seguiré ejemplo”, afirma Verónica.

La experiencia de Verónica Lucena es un ejemplo de las historias de nacionales venezolanos que, con su esfuerzo, dedicación y sus ganas de luchar, han podido salir adelante de la mano de los colombianos, y de las comunidades de acogida.

Esta historia hace parte de Juntos Más Grandes, la campaña de prevención de xenofobia de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), con el apoyo de la Oficina de Población, Refugiados y Migración (PRM) del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Te invitamos a conocer más historias inspiradoras como esta ingresando a www.juntosmasgrandes.org.